
En muchas ocasiones experimentamos una sensación que desborda y nos hace sentir extraños de nosotros mismos. Se expresa en falta de control, afectación en el estado anímico, posiblemente asociada a la tristeza e
incluso se acompaña de un mal estar corporal que se siente como falta de aire, nerviosismo y agitación; signos que no se explican por algún tipo de enfermedad orgánica. A veces, esta sensación se convierte en una angustia tan invasiva que no nos permite comprender lo que le sucede y nos preguntamos permanentemente: ¿Cómo salir de la depresión?, ¿Cuáles son los síntomas de la depresión?, ¿Cómo debo tratar o curar la depresión?, e incluso buscamos información para ayudar a las personas depresivas cuando alguien de nuestro entorno pasa por esta situación compleja.
Estas manifestaciones que comúnmente se relacionan con la ansiedad, se han convertido en una frecuente condición que afecta a muchas personas en la actualidad. Variadas veces se vinculan a circunstancias estresantes que suceden en el entorno; cambios importantes, pérdidas, preocupaciones financieras, etc. Mientras que en otros casos no se evidencia con claridad un evento que haya podido desencadenar la ansiedad y/o el bajo estado anímico. De cualquier modo, es importante reconocer esta situación, pues normalmente cuando no se logra manejar comienza a afectar diferentes dimensiones de la persona produciendo inestabilidad en el desenvolvimiento cotidiano.

Estas son señales de alerta, indicadores que revelan un “algo” que no está bien a nivel del ser, dejando sin mecanismos para hacer frente a las diversas situaciones de la vida. Es por ello, que merece una atención especial.
Generalmente, la palabra; el hablar de lo que se siente, permite a la persona no solo organizar sus pensamientos sino también alcanzar una descarga de las emociones contenidas. En esta vía, también son recursos las técnicas de relajación, la escritura, el deporte, entre otros. Sin embargo, en aquellos casos en los que se experimenta una afectación que no logra ser contrarrestada y, por el contrario, parece ir en aumento, es recomendable buscar alternativas adicionales en compañía de profesionales. Las terapias psicológicas son espacios de escucha, en los que la palabra orientada y acompañada en la búsqueda del sentido de estas manifestaciones sintomáticas, aporta al desenvolvimiento del malestar. En estas terapias se acompaña a la persona en ese descifrar lo que el cuerpo con su agitación experimenta, así como en el organizar lo que el pensamiento no logra, frente a las sensaciones que lo invaden.
En relación con los síntomas mencionados y otros que pueden afectar a las personas, tiende a esperarse soluciones mágicas, que en un día reviertan la angustia, la depresión o todas aquellas expresiones que toma el sufrimiento. Al respecto, es necesario tener en cuenta que estos procesos…son como se señala: “procesos”. Esto significa que merecen un cierto tipo de abordaje. Algunas veces tras un breve acompañamiento se logran efectos que la persona considera suficientes, no obstante, en otros casos se requiere de un momento mayor de escucha y elaboración en lo que podemos denominar un trabajo psicoterapéutico entre el psicólogo y consultante que actúa sobre estas afectaciones. Ya que, si lo consideramos, la mayoría de las veces, éstas nos revelan algo de aquello que no está bien; frente al modo de vivir, amar, relacionarse con otros y consigo mismos.